Piden inhabilitar 10 años a un médico por causar la muerte de una mujer tras el parto
Fiscalia y la abogada de la familia de la víctima pidieron también una condena de 3 años de prisión en suspenso. La Defensa solicitó la absolución.
Ha quedado por demás probado que la vida de Valeria Noemí Robles culminó por la negligencia, omisión y desatención del ginecólogo y obstetra, Ricardo Daniel Ortiz, a quien esta no sólo le confió su vida, sino también la de su bebé. Y no fue sólo una vida trunca, porque acá se dañó la vida de tres niños que quedaron sin su madre y una familia que quedó absolutamente devastada». La frase pertenece a la fiscal Claudia Salica y, entre otras expresiones, fue pronunciada ayer al momento de fundamentar por qué pedía el máximo de inhabilitación para ejercer su profesión, 10 años, para ese médico que llegó a juicio acusado de provocar la muerte de una instrumentadora quirúrgica con hipertensión, a quien atendió durante su embarazo y el parto por cesárea, que estaba previsto para el 20 de agosto de 2018 y que, por la enésima crisis de tensión arterial, se adelantó para el 16 de ese mes. Luego de dar a luz, la víctima sufrió otro pico hipertensivo, sufrió un ACV hemorrágico y perdió la vida 3 días después en el hospital Rawson.
Además de la prohibición para trabajar como médico, la fiscal pidió 3 años de prisión sin encierro por el delito de homicidio culposo. La abogada de la parte querellante, María Cristina Naveda, adhirió al pedido de Fiscalía y resaltó también la «negligencia, la imprudencia y la inobservancia de los deberes a su cargo» por parte del profesional.
Para los acusadores quedó más que probado que la mujer perdió la vida porque si hubiera sido atendida en un lugar con cuidados intensivos, se podría haber salvado. «Si Valeria hubiera estado monitoreada, al solo ruido de la alarma se podría haber revertido el cuadro, pero eso quedará sólo en la hipótesis, porque a Valeria no se le dio esa chance», aseguró la fiscal Salica, mientras remarcaba que el médico «minimizó» otros picos hipertensivos que tuvo la mujer antes de aquella crisis letal, lo que dejaba planteado que la situación era grave, más aún teniendo en cuenta las estadísticas nacionales, que reflejan que una de cada cuatro mujeres en situaciones similares al momento de dar a luz pierden la vida.
