Estados Unidos bailó a Paraguay: 4 a 1 en el debut mundialista
El equipo de Pochettino, que mereció más, dio cátedra en su estreno. Muy mal los de Alfaro.
Presión asfixiante. Precisión en velocidad. Juego directo y contundencia. Fútbol total. Del moderno. Del que combina el portento físico con el respeto por la pelota. Estados Unidos ya sacó boletos para ser candidatazo a ser revelación en este Mundial, su Mundial. Anoche, en el debut en un Los Ángeles llenó de actores de Hollywood, el equipo de Pochettino dio show y habrá jugado, para muchos, su mejor partido en la historia de las Copas del Mundo. Fue goleada 4-1 ante Paraguay y pudieron ser más.
No es exagerado. Fue un baile descomunal a un Paraguay reducido a la mínima expresión. Nunca es fácil arrasar así a un equipo de Alfaro. Y menos en un debut mundialista y en casa. Los estadounidenses lo hicieron ante los ojos del mundo mostrando, hasta el momento, la mejor versión de equipos en esta naciente competencia.
Tal fue la diferencia, que al cierre del primer tiempo el local goleaba 3-0 con un 75% de posesión de pelota. Con un juego colectivo muy fluido e individualidades en un nivel altísimo (Pulisic, McKennie, Dest y el goleador Balogun principalmente), el inicio fue con una superioridad apabullante. Y no sólo por los goles, que fueron llegando como consecuencia de la recuperación rápida y circulación de pelota a una velocidad supersónica.
El marcador se abrió antes de los 10 minutos. Pulisic, que sólo jugó el primer tiempo y la rompió, le ganó -como siempre- el duelo individual a Cáceres y cuando tiró la pelota al centro del área la terminó metiendo Bobadilla en contra. Iban siete minutos y fue lo que duró en partido Paraguay, que había empezado con ganas.
En esos primeros 45 minutos, el equipo de Alfaro prácticamente no pudo pasar la mitad de cancha. Jugadores de fuerte carácter como los centrales Gómez y Alderete se mostraban confundidos. Lechuga, desde afuera, llamaba a una reacción que nunca apareció. Lo que faltó a Paraguay no fue ímpetu, sino herramientas futbolísticas. Antes del descanso, el doblete de Balogun, de raíces nigerianas, ya había sentenciado al gran ganador de la noche.
