Drogas, disputas territoriales y la muerte de una joven.

La trama que envuelve al homicidio de Nicol Bajinay en la madrugada de éste sábado.

La madrugada del sábado sacudió a los vecinos del barrio Esteban Echeverría, de Concepción, cuando Nicol Baginay, de 22 años, murió tras recibir un disparo en la cabeza.

El único detenido por el homicidio es Juan «Chato» Carrizo, un hombre con un frondoso prontuario que había recuperado la libertad en marzo de este año tras cumplir una condena en el Penal de Chimbas.

Detrás del crimen no solo hay un enfrentamiento personal, sino un trasfondo de vieja data. Tanto la familia Carrizo como la Baginay son conocidas en la zona por sus conflictos,  los cuales se habrían originado en disputas vinculadas al narcomenudeo. Para los investigadores, esa rivalidad podría haber sido lo que desató el asesinato de la joven.

Fuentes judiciales indicaron que no se descarta que se tratara de un ajuste de cuentas. «Es una hipótesis fuerte que se investiga, dado el historial de enfrentamientos entre ambos clanes familiares», señalaron.

La detención de Carrizo se produjo horas después del crimen, cuando intentaba escapar por los techos de viviendas cercanas a la escena.

Entre las pruebas reunidas por la Policía, destaca el hallazgo del arma que habría sido utilizada para ejecutar el disparo. Ese elemento, considerado clave, podría definir la responsabilidad del «Chato» en el hecho que enlutó a los Baginay y encendió nuevamente la tensión en el barrio.

Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación y los vecinos de Esteban Echeverría permanecen en alerta, temiendo que este crimen sea la continuidad de disputas entre ambas familias