Intentó intimidar a la policía con un arma de utilería, para robrse una moto y recibió un perdigon que permitió detenerlo.

Un joven se robaba una moto en la Bebida y la policía procedió para evitarlo.

El episodio comenzó alrededor de las 13:00, cuando una motocicleta marca Guerrero G-90 Econo fue sustraída de las inmediaciones de la escuela Cuyo.

Efectivos de la Brigada de Investigaciones Oeste, que realizaban recorridas de prevención por el interior del Lote Hogar 2541, divisaron a dos sujetos a bordo de un rodado de idénticas características al denunciado por la damnificada, Johana Daniela Dávila (34). Al notar la presencia policial y recibir la voz de alto, los delincuentes emprendieron una veloz huida.

La fuga terminó cuando los sospechosos se refugiaron en una vivienda, propiedad de una mujer conocida en la zona como «la Negra Gisela». Según fuentes policiales, la mujer -quien sería novia del mayor y suegra del menor- intentó bloquear el paso de los uniformados colocándose detrás de una puerta reja.

Tras lograr la apertura de la reja mediante el uso de la fuerza, los efectivos ingresaron al domicilio y observaron a los malvivientes en el fondo, intentando descartar la moto robada arrojándola por encima de una pared medianera hacia la casa de un vecino.

En ese momento de máxima tensión, uno de los delincuentes extrajo un revólver de color plateado y apuntó contra el personal policial. Ante la amenaza inminente, un efectivo utilizó su escopeta reglamentaria con cartuchos antitumulto (balas de goma), efectuando tres disparos para repeler la agresión.

Como consecuencia del accionar policial, uno de los implicados se rindió en el lugar, mientras que el segundo intentó escapar saltando la medianera, pero fue aprehendido a los pocos metros. Alan Riveros Gil (20), el mayor quedó a disposición de Flagrancia. Y el menor, Castro (17), resultó con heridas por los impactos de postas de goma. Fue trasladado de urgencia en un móvil policial para recibir atención médica, aunque se informó que las lesiones son de carácter leve.

Este último quedó vinculado a una causa bajo la intervención del Segundo Juzgado Penal de la Niñez y Adolescencia.

Tras las pericias realizadas por personal de Criminalística, se determinó que el arma utilizada para amedrentar a los policías era, en realidad, una réplica de utilería.

El procedimiento no fue sencillo: según el informe oficial, los efectivos fueron atacados por los detenidos y por varias mujeres presentes en la vivienda, lo que generó un clima de extrema hostilidad. Debido al peligro que corría la integridad del personal en el vecindario, el operativo debió ser trasladado a la sede de la Comisaría 34ta.