Un preso lideraba una red de «pornochantaje» que impactó en el norte cordobés

Según se investiga, hay al menos 13 víctimas de entre 14 y 22 años. Cómo se desarrolló este engaño que tuvo la peor derivación.

Un preso alojado en la cárcel de Sierra ChicaBuenos Aires, condenado por abuso sexual en 2019 y con una causa por grooming abierta en enero de este año, continuaba operando desde su celda una red de extorsión que en febrero pasado golpeó de la peor manera en la zona de Deán Funes, en el norte cordobés.

Según se desprende de la investigación liderada por la fiscal Analía Céspedes, al menos 13 adolescentes de entre 14 y 22 años fueron engañados a través de una falsa oferta virtual de modelaje. Se trataba de un “cuento del tío” que, en varios casos, derivó en episodios de abuso sexual. Todo era orquestado y digitalizado con un celular desde una celda del penal bonaerense.

La causa comenzó a conocerse el pasado 28 de febrero, cuando llegaron las primeras denuncias. A través de la División de Investigaciones Criminales de la Policía —que desde hace unos meses unificó todas sus dependencias del interior con Jefatura—, con el apoyo de los investigadores de Cibercrimen y de la Policía Judicial, la investigación pronto se ramificó hasta alcanzar al menos 13 casos.

El expediente vuelve a poner al descubierto no solo el absurdo uso de celulares dentro de las cárceles, sino también el inmenso peligro que representan las redes sociales, donde muchas veces nada es lo que parece.

De acuerdo con lo investigado hasta ahora, el preso y sus cómplices primero hackearon las redes sociales de una tienda de venta de ropa. Luego, simulando ser los encargados de ese comercio, comenzaron a enviar mensajes a diferentes adolescentes de cualquier punto del país. Internet hace tiempo que borró las fronteras y amplió el alcance del delito.

Una de estas jóvenes, de Deán Funes, cayó en el engaño. De a poco, los delincuentes la fueron convenciendo. El argumento era sencillo: la iban a contratar para modelar la ropa de la tienda y le pagarían casi 100 mil pesos por una sesión de fotos. Para eso, le enviarían la indumentaria a su casa. Nunca cumplieron.

Tras pedirle las contraseñas de sus redes sociales con la excusa de “controlar las publicaciones de la supuesta campaña”, le solicitaban fotos “para ir viendo el perfil”. Comenzaron con imágenes vestida. Luego, siempre de manera sutil para que no sospechara, le pedían fotos con cada vez menos ropa. La excusa era “analizar” si su físico era “apto” para el modelaje.

Una vez que obtuvieron una foto de la víctima en ropa interior, revelaron sus verdaderas intenciones: pasaban a la extorsión. Si la joven no quería que esa foto fuera enviada a todos sus contactos, debía grabar un video sexual y enviárselo a los delincuentes. Incluso le ofrecían “opciones” (con un desconocido, un compañero o un familiar), mientras ejercían una fuerte presión psicológica para que accediera cuanto antes.

Se sospecha que este era el objetivo final de toda la maniobra: generar videos de contenido sexual para luego venderlos en alguna plataforma. En varios casos, esos videos terminaron convirtiéndose en abusos sexuales, ya que las víctimas accedieron bajo extorsión.

A partir del control de las contraseñas de la primera víctima, los delincuentes accedieron a sus amigas y conocidas. Haciendo pasar por esa adolescente, replicaron el mismo engaño. Por eso, en pocos días los casos se multiplicaron hasta llegar a la Justicia.

Este jueves, la fiscalía ordenó allanar la celda del penal de Sierra Chica, en Buenos Aires. El principal acusado es Brian Cristian Godoy (29), quien cumple una condena a seis años de prisión por un abuso sexual cometido en 2019. Además, en enero de este año, mientras cumplía su sentencia, sumó una nueva acusación por grooming.

Nunca le retiraron el teléfono en la cárcel. Un mes después, ejecutó este nuevo delito que conmueve al norte cordobés, con más de una decena de jóvenes víctimas.

Además, se ordenaron allanamientos en TemperleyRafael Calzada y La Plata, ya que se sospecha que Godoy contó con la complicidad de dos mujeres.