Cuando parecía que el Gobierno y los tres gremios iban a sellar este martes por la tarde el nuevo capítulo de la paritaria 2023, UDAP llegó a la reunión con un rechazo que acarreó polémica porque, aparentemente, todo se dio en medio de una interna.
En Hacienda casi que daban por hecho la rúbrica hoy, y cayó como un balde de agua fría en las autoridades la postura del gremio mayoritario, en virtud que los otros dos, UDA y AMET, traían la aceptación bajo el brazo.
Patricia Quiroga, secretaria General de UDAP, había explicado antes de ingresar a la reunión que «cuando hicimos los mandatos le pregunté a mi adjunto (Damián Ocampo) cómo fueron los cómputos y hubo un rechazo del 60 por ciento entre afiliados y no afiliados. Luego, en la paritaria anterior, contamos la cantidad de afiliados y ellos aceptaron la propuesta oficial, sin embargo hoy decidimos ver si únicamente íbamos a contabilizar a los afiliados o también a los no afiliados. Por amplia mayoría salió tener en cuenta la decisión de los afiliados y nos quedábamos con lo que dijimos en la paritaria, pero después de que votaron se acercó la secretaria gremial hasta nuestra mesa y nos dijo que el dato era erróneo, ya que no habían aceptado los afiliados».
Por casi 5 horas, las ministras Marisa López y Celilia Trincado, de Hacienda y Educación, respectivamente, escucharon a los representantes gremiales. Las deliberaciones se extendieron porque cada movimiento en el ofrecimiento era una erogación fuerte por parte del Estado.
En este sentido, el Gobierno decidió hacer un cambio en el nuevo adicional. Finalmente, ofreció que sea remunerativo bonificable por antigüedad, «engordando» así el sueldo básico, cambio que por ejemplo beneficiará a los docentes que se están por jubilar. Determinándolo en la cantidad de 30 puntos -no 37, como era hasta ahora- por el valor índice vigente al mes de la liquidación.
